viernes, 28 de marzo de 2014

Adelantando nuestro reloj interno

Este sábado 29 de marzo se hace el cambio de hora. Adelantaremos todos nuestros relojes, a las 2:00 serán las 3:00. Pasamos del horario de invierno al horario de verano.

¿Cuándo se cambia la hora? Tanto en primavera como en otoño cambiamos nuestros relojes. En otoño se atrasan los relojes y en primavera se adelanta. Este cambio horario se produce todos los años y lo llevan a cabo unos 70 países en todo el mundo, siendo Japón el único país industrializado que no se ha adaptado aún a esta normativa.

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¿Por qué se cambia la hora? La finalidad que tiene este cambio es reducir el consumo global de energía, haciendo coincidir el comienzo de la jornada laboral con las horas de luz. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el ahorro doméstico en iluminación desde el cambio de horario de Marzo al de Octubre puede ser de un 5%.

El cambio horario fue una medida que se adoptó por primera vez en la primera guerra mundial con la finalidad de ahorrar combustible. Esta situación se repitió en 1973, durante la crisis del petróleo, durante la cual la mayoría de los países industrializados adoptaran la misma medida para hacer frente a la complicada situación. 


En España, esta medida se lleva adoptando desde 1974. Gracias a la Directiva Europea 2000/84 se han unificado los días en los que se producen los cambios de hora en todos los países de la Unión Europea, siendo estos el último Domingo de Marzo y Octubre, respectivamente. Cada 5 años la Comisión Europea publica el calendario de las fechas concretas en las que se producirá el cambio de hora durante los 5 años siguientes.

El cambio horario afecta al reloj biológico de nuestro organismo, siendo el ciclo del sueño el que más se ve afectado por el cambio. Por lo general, estas manifestaciones no son graves. No obstante, no todo el mundo responde igual a este cambio. Personas que tienen una estructura biológica o emocional poco flexible, pueden verse más afectadas por estos cambios. Los síntomas más característicos que podemos padecer en este cambio horario son:
  • Somnolencia e irritabilidad.
  • Dificultades en la atención, concentración y memoria.
  • Fatiga, menor rendimiento y productividad.
  • Malestar general.
  • Cambios en el estado de ánimo, depresión.
  • Trastornos digestivos: aumento de la secreción de ácido gástrico, disminución del apetito diurno y aumento del apetito nocturno.
  • Acentuación de molestias psicosomáticas.
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·      El trastorno del sueño es el trastorno que más se sufre con estos cambios. Esto es debido a que las principales funciones de nuestro organismo dependen de la fabricación y secreción de hormonas vinculadas directamente con los ciclos de vigilia y sueño (cortisol y melatonina). Estas secreciones se ven alteradas por el cambio de horario en primavera. En este proceso se produce una desincronización de los ritmos internos con los  ambientales. El comienzo de la secreción de melatonina se produce al caer la tarde, aproximadamente a las 19:00 horas y su máxima producción se registra entre las 02.00 y las 06.00 de la mañana. Al despertarnos con la luz del día, el nivel de cortisol ya está en alza para activar al ser humano.

Según los expertos estas pequeñas alteraciones se superan en 3 y 7 días. Sólo si los síntomas persisten debemos acudir al médico para que valore la situación. Con el fin de evitar la aparición de estos síntomas podemos adelantarnos a su aparición. Para ello podemos llevar a cabo unas sencillas medidas en los días previos al cambio, como son: modificar ligeramente la hora de acostarse, reajustar el horario de comidas, evitar las siestas, comer adecuadamente y beber mucho agua, mantenerse activo físicamente, evitar el uso de cafeína por la mañana y alcohol por la noche.