lunes, 14 de noviembre de 2016

Herramientas digitales para ayudar al paciente polimedicado.

España se hace mayor. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida en España desde el año 1994 hasta el 2014, ha pasado de 74,4 a 80,1 años en los hombres y de 81,6 a 85,6 en el caso de las mujeres. Estos datos junto con la baja natalidad presentada en nuestro país (8,99‰ en el año 2015), hace que España sea un país viejo.

Los avances en la medicina y en los cuidados de la salud han hecho aumentar los años que vivimos. No obstante, esto no ha hecho que las enfermedades desaparezcan, lo que han hecho ha sido transformarlas. Hemos pasado de tener cuadros clínicos agudos, cuyo desenlace era prácticamente inmediato, a convertirse en cuadros crónicos. Esto se traduce en una población mayor que suele padecer un cuadro pluripatológico.

La población mayor vive más, pero le toca convivir con un pasajero inesperado, la polimedicación. Hoy día hay prácticamente una pastilla para cada enfermedad. Muchos de nuestros mayores desayunan, comen y cenan con un cóctel de pastillas, cuanto menos preocupante.

Imagen Hospital La Paloma

Según el estudio “PYCAF”, cuatro de cada diez ancianos toma más de siete medicamentos al día. Este estudio llevado a cabo por médicos residentes y apoyado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), ha revelado también que este tipo de pacientes presenta una salud frágil, problemas de malnutrición (tanto por sobrepeso como por bajo peso) y elevado riesgo cardiovascular. Si a estos hechos le sumamos el posible deterioro cognitivo que puedan sufrir en mayor o menor grado, es cuestión de tiempo que puedan padecer algún problema relacionado con su medicación.

La farmacia comunitaria es consciente de esta situación y se está preparando para ello. Existen diversos servicios profesionales encaminados a garantizar un uso racional y seguro del medicamento. Entre estos servicios se encuentran la elaboración de servicios personalizados de dosificación (SPD), la revisión del uso de medicación (RUM) o los programas de seguimiento de adherencia al tratamiento como es el servicio ConSIGUE.

Las nuevas tecnologías se suman a este reto y pretenden aportar soluciones al mismo. En las esferas digitales cada vez es más frecuente encontrarnos aplicaciones móviles que recuerdan la toma de medicamentos, aportan información sobre reacciones adversas o interacciones, y facilitan el seguimiento del cumplimiento de dichos tratamientos.

Como ejemplo de estos avances está Ormes, el primer pastillero con App. Se trata de un pastillero que contiene 28 compartimentos, divididos en 7 columnas (7 días de la semana) y cada columna dividida en 4 apartados (desayuno-comida-cena-hora de dormir). Lleva incorporado un sensor de temperatura para comprobar el estado óptimo de conservación de los tratamientos, un bolsillo donde guardar la tarjeta sanitaria y/o las recetas prescritas, y unas cómodas pinzas para garantizar la manipulación higiénica de los medicamentos en cuestión.

Lo que diferencia a Ormes de los demás pastilleros del mercado es su novedosa aplicación. Esta app facilitará el trabajo a pacientes, cuidadores, personal de centros sanitarios y toda aquella persona relacionada con el tratamiento en cuestión. Los objetivos fijados para esta aplicación son reducir la probabilidad d error a la hora de preparar el pastillero, garantizar una correcta adherencia al tratamiento y facilitar la correcta identificación de los tratamientos prescritos. La aplicación de Ormes se puede descargar de manera gratuita pinchando aquí.


Las nuevas tecnologías han venido para quedarse y pueden convertirse en unos grandes aliados para el uso racional del medicamento. El farmacéutico debe conocerlas y saber usarlas. El futuro ya está aquí.