lunes, 5 de mayo de 2014

El alcalde, el cura y el boticario

Esta bucólica escena se encontraba, no hace demasiados años, en numerosos pueblos de la geografía española. Era muy frecuente encontrar al farmacéutico del pueblo jugando una partida de cartas en la taberna junto con el alcalde y el párroco, mientras el mancebo de turno regentaba la Oficina de Farmacia.

Poco queda en la actualidad de esa realidad. Hoy en día, las farmacias rurales son muy diferentes de lo que eran. La crisis ha golpeado con fuerza a un sector herido de gravedad. La situación económica de muchas farmacias no es buena. Y si  a eso le añadimos el hecho de ser una farmacia rural, donde los recursos son aún más escasos, la situación se vuelve crítica.

Para conocer la situación actual de la farmacia rural hay que vivirla desde dentro. Yo puedo contar, por activa y por pasiva, que la farmacia rural no está pasando por sus mejores momentos. Pero mis palabras tienen poca fuerza. Por eso quiero dejar por escrito un testimonio de primera mano en el que se relate cómo están viviendo miles de farmacéuticos rurales una realidad que, si no se pone remedio pronto, va a entrar en estado comatoso irreversible.


Aquí traigo el testimonio de Gloria García Gómez (@farmatornero), farmacéutica titular en el pueblo de Abiego, provincia de Huesca, con poco más de 200 habitantes. El tono de esta entrevista es de lo más distendido ya que, no sólo Gloria es un encanto como persona, sino que tengo el enorme placer de conocerla personalmente, de ahí el tono relajado de la entrevista. La situación ya es mala de por sí, como para que echemos más leña al fuego. Pongamos una nota de humor a nuestras vidas. 

Antes de mostra la entrevista quiero agradecer a Gloria su amabilidad, su disponibilidad y su plena sinceridad. La verdad se debe contar sin maquillaje, sin máscaras, tal y como es. Sólo sabiendo cómo es la realidad en la que vivimos, podremos mejorarla. De nuevo, muchísimas gracias por todo Gloria. Para mí es un enorme placer contar contigo dentro de mi círculo profesional y personal.

Esta es la entrevista en cuestión:

Pregunta: ¿Cuántos años llevas trabajando como farmacéutica? No hace falta que me digas los años exactos, no necesito que me digas tu edad.
Respuesta: Tengo 38, la verdad que nunca me avergüenza decirlo, por ahora…Llevo 13 años cómo farmacéutica, también trabajé antes cómo  auxiliar, desde los 21 o 22 más o menos, ya estaba en farmacias, antes de acabar la carrera.

P: ¿Has trabajado siempre en Oficina de Farmacia? 
R: Estuve un tiempo en el laboratorio de Repsol, en análisis de aguas.

P: ¿Has trabajado en Oficina de Farmacia de Ciudad? ¿Qué diferencias encuentras entre la farmacia rural y la urbana?
R: Trabajé en Barcelona de auxiliar y farmacéutica sustituta. Hay muchas diferencias, el trabajo, la rutina diaria no se parece en nada. Lo que yo hacía, y los protocolos que seguía, aquí sería imposible hacerlo. Y la venta libre, cursos…también.

P:¿Cómo describirías tu farmacia y el pueblo en el que trabajas?
R: Es un pueblo muy pequeño. En Huesca, las rurales están en general en pueblos pequeños y llevan unos cuantos botiquines, porque sería imposible sobrevivir, o poner más farmacias, hay pueblos de 80, 30 habitantes…y disminuyendo de población.

P: ¿Qué te llevó a ser farmacéutica rural?
R: Busqué muchas farmacias. En realidad yo no buscaba ser rural, no sabía lo que significaba, no me lo advirtieron, y fue muy duro para mí. Pero cuándo buscas, tienes que hacer cuentas te guste o no.

P: ¿Qué es lo más gratificante de la farmacia rural? No tiene por qué ser una sola cosa, puedes explayarte todo lo que quieras.
R: Pues cómo digo fue muy duro. De independencia a estar atada todos los días del año prácticamente. Lo bueno, lo conocí con el tiempo. La gente mayor, en general, aprecia que estemos aquí. Muchas veces me llaman a mí antes que al médico, soy el elemento estable de la zona, aunque tenemos médicos maravillosos.
Nos miman, nos protegen muchas veces, tienen mucha paciencia con nosotros (faltas de laboratorio, stock limitado y esperar hasta la tarde…)
Incluso los más bordes, me llaman desde el hospital, porque prefieren dejarme el beneficio a mí, eso me emociona.
Los conozco por el nombre, sé lo que toman, mejor incluso que el médico. Sé historia familiar, por qué no toman algo o sí…
En general el trato y la forma de trabajo con los médicos es genial. Si tengo dudas, si la medicación está mal, si no tienen algo bien en la electrónica…todo eso lo veo yo antes, y es más fácil avisar y arreglar las cosas.

P: ¿Y lo peor?
R: Estoy de guardia todas las semanas del año, y bueno, te adaptas, pero los fines de semana que no tengo guardia, que son pocos, no me dejan descansar, aunque me vaya a Reus. No lo entienden o les cuesta a la mayoría, porque saben que si no estoy, tienen que ir a Barbastro.
El stock es prácticamente el indispensable, no llego a más. He tenido que prescindir de la ayuda, y me paso todo el día entre coche y farmacia, lo que quita tiempo para papeles, estudiar. No he tenido vacaciones reales en 10 años. Me escapé unas dos semanas hace tiempo, y lo pagó mi familia. No puedo viajar, tengo a mi familia lejos y puedo escaparme poco, pasa igual que los amigos. Si hacen cursos, con mi horario y botiquines, imposible ir, si me he escapado alguna vez, cuándo vuelvo ya hay problemas.

Pero ya digo, personalmente te adaptas, y la vida es muy buena, y más si tienes niños pequeños, es decir, lo demás de antes ya no pesa, y sinceramente, yo ahora no me iría, me gusta estar aquí.
Profesionalmente, vivir con pérdidas constantes, ayuda de la pareja, familia…desilusiona mucho. No me puedo permitir hacer ni spd, porque cuestan un dinero que no puedo perder ahora, y aquí nadie pagaría por los servicios, lo he tanteado.
Stock casi nulo, o respirar por pensar cada mes si podré pagar la hipoteca, mayoristas, gastos, coche… Es inhumano. Porque estar aquí 24 horas para mí, ahora, no es el problema. Es que no vale la pena, porque no ves frutos.

P: La crisis nos está golpeando con fuerza y la farmacia lo está pasando realmente mal. ¿Crees que la situación de los rurales es aún peor?
R: Lo creo y lo sé. Bueno, añade farmacias pequeñas que no tengan venta libre. Un medicamento, que es en lo que estaba centrado las farmacias, y en lo que para mí debería seguir centrado, no puede valer menos que un café. No digo que tengan que ser carísimos, pero sí que den valor a un producto, que salva o mejora vidas, y por lo que estudié esta carrera.
No podemos estar un solo mes sin cobrar, porque tenemos que pedir ayuda, ten en cuenta que nuestra facturación es prácticamente seguridad social. No puedes tener mucha venta libre, porque primero, no puedes competir con grandes farmacias y superficies, y porque la venta libre en pueblos es rara de por sí.
No puedes poner servicios a no ser que te puedas permitir perder dinero, porque sólo el servicio ya es una inversión.

P: ¿Cómo crees que se podría mejorar vuestra situación?
R: Para comenzar, el real decreto de agosto del 2010, eliminarlo, al menos a rurales, que somos las que dependemos prácticamente del seguro. No te deberían penalizar por algo que tú no prescribes. Después conseguir que acabe la masacre de precios, no puede seguir así, porque no seremos sólo nosotros, digo yo que la industria no podrá soportar el peso de tanta pérdida y reales decretos. Y que los retrasos en pagos sean ilegales para rurales. Siento decirlo así, pero si tan importantes somos para el modelo, que al menos alguien de la cara por nosotros. En Aragón lo ofrecieron  (el mismo gobierno) y se negaron a aceptarlo. Fue muy doloroso para muchos.

P: Por último, ¿te gustaría mandar algún mensaje al resto de compañeros y/o a la sociedad en general?
R: Mi único mensaje es el que llevamos enviando todos los rurales desde hace mucho tiempo, ya no podemos más. Si el apoyo sólo es de palabra, al final habrá muchos rurales, sé que los hay ahora, que en el momento de liberalizar, apoyarán a quién lo intente ( y no creas, que a mí también me entran ganas). No es justo, no se puede decir que somos la base, y cuándo cierra una decir…pues pondrán un botiquín y listo…pues que no hubiera escogido esa farmacia…Y más cosas que he oído en primera persona, que dejan claro lo que verdaderamente importamos. 
Sólo somos una excusa, y una muy mala. Lo de Aragón fue…no encuentro palabras para describirlo. Hubiera sido la oportunidad de demostrar que nuestros compañeros se preocupan de nuestra situación. Y cuándo pienso en Cataluña o Valencia…se me encoge el corazón.
No me parece que las ayudas que dan ahora, y que muchos compañeros sé que necesitan, sean la solución, aunque me alegraré cuándo las cobren.
El problema es que soy realista. No hay dinero para nada. No pararán las bajadas de precios, no pagaran servicios a no ser que seas urbana e interese a mutuas cómo en Cataluña, y siempre saldremos perdiendo.

Dejo estas palabras para la reflexión de todos y cada uno de nosotros. Gracias por estar ahí.

Imagen de Abiego


miércoles, 9 de abril de 2014

Por qué debemos marcar diferencias

Málaga es la ciudad elegida para que, a finales del mes de Mayo, la Farmacia Comunitaria grite bien alto “Así somos, esto es lo que hacemos”. Los días 22, 23 y 24 de Mayo, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC) celebrará el VI Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios.

Bajo el lema “Marcando Diferencias”, SEFAC pretende con este congreso transmitir la necesidad de que todos los farmacéuticos comunitarios asumamos (de una vez por todas) que debemos diferenciarnos si queremos sobrevivir en una sociedad que no deja de atacar a la farmacia comunitaria. Es hora de apostar por nuestra excelente capacidad como profesionales sanitarios, por llevar a cabo nuestro ejercicio asistencial con la máxima de las responsabilidades y por comprometernos como pieza clave dentro de la cadena sanitaria para una gestión cada vez más eficiente de los recursos sanitarios.

El programa del congreso no puede ser de lo más variado y de mayor calidad. En el congreso habrá mesas de debate sobre la atención a los pacientes crónicos La tecnología en la innovación científica y la farmacogenómica. Dos de los puntos más fuertes del programa serán el debate sobre la necesidad de crear una especialidad en Farmacia Familiar y Comunitaria, y el papel de la capacitación en el desarrollo e implantación de los servicios profesionales farmacéuticos.

lunes, 7 de abril de 2014

Un pájaro en la iRebotica

Hace un par de semanas pude asistir un día al Congreso Infarma, el congreso farmacéutico de referencia en Europa. De Infarma no voy a hablar mucho porque ya se ha dicho bastante. El éxito ha sido total, tanto de congresistas como de invitados, así como de todo el equipo organizador. Las cifras han sido apabullantes. Luego está cómo lo haya aprovechado cada uno.

Voy a hablar de un hecho que fue todo un referente en este tipo de congresos, y que me va a permitir dirigir este post a mi objetivo final. Dentro del congreso uno de los eventos que más furor causó fue la denominada “Tuitkdd”, una reunión de farmacéuticos (y no farmaceúticos) tuiteros con ganas de conocerse. El evento fue organizado por la gran @susitravel (su trabajito le costó, os doy fe) y tenía como finalidad una cosa tan simple, pero a la vez tan enriquecedora, que no era más que conocernos los unos a los otros. En realidad, ya nos conocíamos, pero era en el mundo virtual. Y las redes está bien, pero no hay nada como tomarse un café y tener una charla agradable cara a cara (o como decimos en el mundo de las redes, “desvirtualizarnos”).

domingo, 6 de abril de 2014

Pequeñas picaduras, grandes amenazas

Supongo que este título habrá hecho que abráis bien los ojos y penséis, ¿pero de qué va a hablar hoy? El post de esta semana no va sobre farmacia, al menos no directamente. Pero sí tiene que ver mucho con el mundo de la farmacia. Ya que el mundo de la farmacia gira en torno a la salud. Ese bien tan poco preciado cuando se tiene, y tan añorado cuando se pierde.

El 7 de Abril se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Salud. En 1948, en la Primera Asamblea Mundial de la Salud se propuso que hubiera un “Día Mundial de la Salud” para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es en 1950 cuando se instaura el día 7 de Abril como Día Mundial de la Salud.


Se define la Salud como un “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”. Tal y como reza en esta definición la salud abarca muchos aspectos del día a día. La pérdida de salud puede venir por la alteración de numerosos factores. Algunos de ellos internos (alteraciones genéticas, disfunciones de órganos) y otros externos (problemas de salud pública, tóxicos ambientales, hábitos de vida poco saludables). Es por esto por lo que conseguir un estado total de salud es bastante difícil.

El lema elegido por la OMS para conmemorar este año el Día Mundial de la Salud es “Pequeñas picaduras, grandes amenazas”. Se ha comprobado que existe un elevado número de vectores transmisores de enfermedades. Dentro de estos vectores los insectos son grandes protagonistas. Hay un alto número de enfermedades cuya vía de transmisión es la picadura de un mosquito. Algo que puede parecer demasiado banal, supone un grave riesgo para la salud pública de los habitantes, en especial de los países en vías de desarrollo.


En nuestro mundo occidental, cómodo y bien desarrollado, si pensamos en una picadura de un mosquito, rápidamente lo asociamos a la aparición de un pequeño grano más o menos molesto, puede picar más o menos. Pero en ningún caso llegamos a pensar que pueda poner en peligro nuestra salud, y ni muchísimo menos causarnos la muerte. Si esa misma pregunta se la hacemos a una niña de un país que no tiene acceso a los servicios sanitarios, que no tiene herramientas farmacológicas para evitar el desarrollo de la enfermedad, que no tiene los medios necesarios para atajar esa infección, la niña se pondrá sobre aviso e intentará por todos los medios que ese mosquito no la alcance.

Las enfermedades de transmisión por vectores no son banales, en ningún caso. Los mosquitos, las moscas, las garrapatas y los caracoles de agua dulce pueden propagar patógenos que provocan enfermedades graves y la muerte. Enfermedades como el paludismo, el dengue, la leishmaniosis y la fiebre amarilla se pueden prevenir; aun así, afectan sobre todo a algunas de las personas más pobres del mundo. Más de la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraer estas enfermedades. Se calcula que el 40% de la población mundial corre el riesgo de contraer el dengue. Cada año se producen 1,3 millones de nuevos casos de leishmaniosis. Cifras nada desdeñables y que no deben ser tomadas a la ligera.

Lo más paradójico de estos casos (y lo que más duele, todo sea dicho), es que la solución es de lo más simple. Simple al menos para alguien que vive de forma más o menos acomodada. Sin embargo, como ya hemos dicho, para aquellas personas que no tienen acceso a los recursos necesarios, esas medidas tan simples, tan sencillas y tan eficaces, se vuelven de lo más tediosas.

Entre esas medidas preventivas encontramos dormir bajo mosquiteras de cama, usar pantalones largos y camisas de manga larga, y la utilización de repelentes de mosquitos. ¿Veis cómo son medidas de lo más simple? Entonces, ¿dónde está el problema? La respuesta es bien simple. Yo puedo ir ahora mismo a una tienda y comprarme unos pantalones y unas camisas. Después voy a la farmacia y compro el repelente que allí me recomienden. Sencillo, ¿verdad? Ahora pensemos lo mismo para una niña que viva en Guatemala. Si tuviera el dinero para poder comprarse unos pantalones, una camisa y un repelente, si le preguntas, estoy casi convencida que te diría “Prefiero comprar comida”.

La realidad es muy dura, la vida te golpea con fuerza. Según donde nazcas podrás ser una u otra persona. ¿Esto es justo? No, sin duda. ¿Qué podemos hacer? Dejar de mirarnos tanto el ombligo y levantar la vista al horizonte. Desde las propias administraciones hasta el individuo más anónimo de la sociedad. Todos podemos colaborar, de una manera o de otra. Siempre hay algo que podamos hacer.