lunes, 7 de abril de 2014

Un pájaro en la iRebotica

Hace un par de semanas pude asistir un día al Congreso Infarma, el congreso farmacéutico de referencia en Europa. De Infarma no voy a hablar mucho porque ya se ha dicho bastante. El éxito ha sido total, tanto de congresistas como de invitados, así como de todo el equipo organizador. Las cifras han sido apabullantes. Luego está cómo lo haya aprovechado cada uno.

Voy a hablar de un hecho que fue todo un referente en este tipo de congresos, y que me va a permitir dirigir este post a mi objetivo final. Dentro del congreso uno de los eventos que más furor causó fue la denominada “Tuitkdd”, una reunión de farmacéuticos (y no farmaceúticos) tuiteros con ganas de conocerse. El evento fue organizado por la gran @susitravel (su trabajito le costó, os doy fe) y tenía como finalidad una cosa tan simple, pero a la vez tan enriquecedora, que no era más que conocernos los unos a los otros. En realidad, ya nos conocíamos, pero era en el mundo virtual. Y las redes está bien, pero no hay nada como tomarse un café y tener una charla agradable cara a cara (o como decimos en el mundo de las redes, “desvirtualizarnos”).




El éxito de la “Tuitkdd” fue de lo más espectacular. Se crearon 971 tweets con 1.149.128 impactos en la red, con la colaboración de 963 tuiteros. Unas cifras que hablan por si solas. Todos los que pudimos acudir a este evento, no dejamos ni un segundo de tuitear lo que allí se estaba cociendo. Twitter fue nuestra plataforma de lanzamiento, nuestra red de expansión, nuestro modo de sociabilizarnos.

Los que me conocen saben que soy una enamorada (es verdad, me gusta mucho) de las redes sociales. Para mí ya es una forma más de trabajar. Y el hecho de estar rodeada de gente que también le gusta, me reconforta mucho. Por eso me chocó mucho un incidente (nada negativo, por supuesto) que me sucedió estando en la feria.

Como ya os he dicho, todos mis compañeros estaban como locos mandando tuits a diestro y siniestro. Para mí era lo más natural del mundo y nunca se me habría pasado por la cabeza pensar que había gente que no entendía lo que allí estábamos haciendo. Voy al grano, que me pongo a divagar y no me centro. El caso es que estaba hablando con una compañera farmacéutica (la conocí en ese mismo momento) y me dijo que tenía perfil de Twitter pero que no sabía lo que tenía que hacer. Estaba porque había que estar, pero nadie le había explicado que había que hacer. Así que, allí en mitad de uno de los pasillos de Infarma, le hice una pequeña clase sobre que hacer con Twitter. Y es este hecho el que me ha llevado a escribir esta entrada de hoy. Voy a hacer, para todos aquellos que no lo sepan ya, una pequeña clase magistral sobre Twitter.

Empecemos por lo básico, ¿qué es Twitter? Twitter es una red que permite enviar mensajes de texto plano, de corta longitud, llamados tweets que se muestran en la página principal de cada usuario. Esa longitud es de un total de 140 caracteres (es decir, también cuentan los espacios en blanco, las comas, los puntos, etc). En esos mensajes cada usuario puede exponer un pensamiento, una pregunta, una noticia, cualquier cosa que pueda ser para él relevante. Una de las características principales de Twitter es la denominación de los usuarios. A la hora de crearte una cuenta en Twitter, tendrás que elegir un “Nick” (un nombre que te identifique). Para el resto de tuiteros serás ese “Nick)” con un @ delante.

¿Cómo funciona Twitter? Ya hemos dicho que Twitter es una red social. Social significa interactuar con otros individuos. Por eso esta red nos pone al alcance de nuestra mano poder seguir a aquellas personas que consideremos que nos puedan ser relevantes a la hora de informar. Al igual que tú puedes encontrar a alguien que te resulta interesante, puede haber otros usuarios que te consideren a ti como alguien interesante para seguir. Esto es lo que se llama “seguidores” (followers) y “siguiendo” (following). Los que a ti te siguen son tus seguidores, y la gente a la que tú sigues son tus “siguiendo”.



Una regla no escrita de Twitter, y que no todo el mundo sigue (entre ellos yo) es que si alguien te empieza a seguir, es cortesía que tú le sigas. A mí esta regla me parece un poco excesiva. Hay mucha gente que hace lo que sea por conseguir un alto número de seguidores. Pero en realidad no está aportando ningún interés a mi mundo social. Para mí, el hecho de seguir a alguien es porque me aporta algo, puedo aprender algo de él y puedo interactuar con esa persona. No sigo por seguir.

Una vez que ya tienes hecha tu pequeña lista de seguidores, empiezas a leer lo que ellos tuitean, es decir, esos mensajes de 140 caracteres que antes habíamos hablado. Es aquí donde empieza realmente la interacción social. Esto es un medio de comunicación de ida y vuelta. ¿Qué puedo hacer yo con esos tweets? Si un tweet te parece interesante, puedes compartirlo con tus seguidores. Para eso harás lo que se conoce con el nombre de “retweet”, que no es ni más ni menos que mandar ese mensaje a tus seguidores. En los dispositivos móviles existe, además, la opción de hacer un “retweet” con comentario, es decir, mandar ese mensaje con una opinión tuya. ¡¡Ojo!! Si me gustaría puntualizar una cosa. Hacer un retweet de una noticia o comentario, no implica que estés de acuerdo con él (lo comento porque ha habido más de una polémica a este respecto).
Si además, ese mensaje te parece especial, te gusta mucho, o quieres darle una mayor relevancia, lo puedes marcar como “favorito”. Es una manera de darle más énfasis a ese mensaje.
Por último, otra de las opciones que nos da Twitter para interactuar socialmente, es el hecho de establecer una conversación con un usuario. Imagina que una persona ha puesto un tweet y tú quieres responderle (bien porque no estés de acuerdo, bien porque quieras hacer alguna corrección, o bien porque quieras simplemente decirle que estás totalmente de acuerdo con ese comentario). Eso es lo que se llama “Reply”, que no es ni más ni menos que responder a ese mensaje.



En los tweets tiene cabida absolutamente todo (dentro del límite de los 140 caracteres que ya hemos comentado anteriormente). Se pueden poner imágenes, vídeos, enlaces a noticias, documentos, etc. Siempre teniendo en cuenta que el contador de los caracteres nos va a marcar el límite. Pero se puede dar mucha información dentro de un tweet. ¿Cuánto debe medir un tweet? Ya hemos dicho que el límite es de 140 caracteres, pero recientemente ha salido un estudio en el que pone que la gente prefiere leer tweets de un máximo de 100 caracteres. Si son más largos, se pueden perder dentro de la red y no causar el impacto deseado. Yo en este caso difiero un poco según el tipo de tweet que quieras hacer. Si es más formal puedes hacerlo no muy largo, pero si es dentro de una conversación informal, puedes escribir lo que te apetezca. Es mi humilde opinión.

Por último, para terminar esta pequeña clasecita de Twitter (esto ya es para matrícula de honor), quiero hacer una pequeña mención a otra de las estrellas de Twitter. Es el llamado “hastag”. Esta palabra nos va a servir como señal de humo para seguir un tema en concreto. Me explico, ya que puede haber quedado un poco enrevesado. Cuantas más personas sigas, mayor será el número de tweets con los que te vas a encontrar. Esto puede hacer que una lectura se vuelva muy tediosa. Si quieres seguir un evento (como el que ha sido Infarma o la Tuitkdd), existe una manera de seguirlo más al detalla. Esto es con la utilización de los “hastags”. Son palabras claves que nos van a permitir hacer una búsqueda de tweets muy concretos. La característica principal de estas palabras es que, para facilitar su búsqueda, llevan delante el signo #. Si queremos leer todos los tweets que se han generado durante la Tuitkdd, bastará con hacer una búsqueda con la palabra #Tuitkdd. Se nos generará una lista con todos aquellos tweets que contengan este “hastag”. Para ello es fundamental que todos los usuarios que acudan al evento utilicen los “hasta”, sino no hay manera humana de localizar toda la información.


Puff… Creo que al final me ha quedado un poco extenso (más de lo que quisiera) este post. Y lo peor es que se me han quedado en el tintero muchas cuestiones. Así que tocará hacer segunda parte. Espero que os haya gustado, aunque sé que a muchos de vosotros, lo que he contado, lo tenéis más que sabido. De todas formas, mil gracias por estar ahí.