viernes, 13 de septiembre de 2013

Sin ti no soy nada

Hace unas semanas pude leer dos excelentes posts de un gran bloguero y compañero, Francisco Rua, tratando el tema de la prescripción tanto por parte de los farmacéuticos, "Prescripción Farmacéutica", como por parte de otros profesionales sanitarios, "Prescripción por fisioterapeutas". Como no podía ser de otra manera, y debido a la gran calidad de los posts, me dispuse a tuitearlo y ponerlo a disposición de mi time line para que pudieran disfrutar de estas dos grandes reflexiones.

Las opiniones no tardaron en llegar. Casi todas ellas venían de otros compañeros farmacéuticos que estaban totalmente de acuerdo con las opiniones vertidas por Francisco Rua. Todos ellos valoraban la gran capacidad que tiene el farmacéutico como experto del medicamento. Por todos es sabido que nuestra base de farmacología es muy amplia. Conocemos los mecanismos de acción de los fármacos, sus interacciones y sus contraindicaciones. Por eso no es extraño que todos nos veamos con la capacidad (en cierto modo) de poder prescribir un medicamento u otro según la patología referida por el paciente. Hasta aquí todo entra dentro de la lógica en función de la gran base académica que hemos recibido en la Universidad.

Pero entre las opiniones que recibí, hubo una que me llamó poderosamente la atención y que iba muy cargada de razón. La Doctora Rosa Tomás Almarcha me preguntó, sin ánimo de ofender, que si no creía que para prescribir era necesario una exploración previa al paciente, y no sólo un profundo conocimiento del medicamento. Por supuesto, mi respuesta no pudo ser más clara, un SI rotundo. Y el resto de respuestas a las que llevó nuestra conversación no pudieron ser más agradables y respetuosas. Agradezco muchísimo a Rosa su aportación y su amabilidad a la hora de discutir temas tan delicados. Estoy muy orgullosa de ver que podemos dialogar y llegar a consensos si nos tratamos con respeto y educación. Por eso, sólo puedo decir nuevamente "Gracias Rosa, muchas gracias".

No basta con saber que patología sufre el paciente a la hora de prescribirle un medicamento u otro. Es necesario un adecuado reconocimiento del paciente. Así se lo expliqué a Rosa, y le dije que no creo en las individualidades a la hora de trabajar, sino en el trabajo en equipo. Yo, como farmacéutica, no estoy preparada para explorar a un paciente (ni quiero estarlo, zapatero a tus zapatos). Diagnosticar es una cosa muy seria y se requiere una gran capacidad (que se lo digan a todos los médicos y su larga formación académica), pero si creo que podemos aportar mucho a la hora de elegir una u otra medicación. Por eso, mi sueño o mi anhelo, sería que en cada consulta (al menos en consultas hospitalaria) pudiera haber un facultativo médico y uno farmacéutico. Por supuesto, esto es un sueño irrealizable, ya que no habría capacidad económica que pudiera sostener esto. Pero si creo que, tanto a nivel hospitalario, como a nivel de atención primaria, el farmacéutico puede adquirir una mayor relevancia y ayudar a la hora de instaurar tratamientos a los pacientes. Todos tenemos nuestros límites y necesitamos de diferentes apoyos a la hora de llevar a cabo nuestra tarea diaria.

Por otra parte, también creo que sería bueno y necesario, darle un mayor papel al farmacéutico comunitario. Permitirle una mayor interacción con el médico de atención primaria. Que ambos pudieran trabajar en equipo en pro del paciente. No vernos como enemigos íntimos, sino como compañeros que trabajan en la misma línea. No nos metemos en parcelas que no son nuestras. Pero sí queremos que se nos valore y se explote nuestro potencial. Podemos aportar mucho a esta sociedad. Porque todos somos un equipo, no funcionan las individualidades. Donde yo fallo, tú me complementas. Porque "Sin ti no soy nada"