Desde
hace unos días, una nueva campaña está revolucionando la esfera farmacéutica
2.0 con un nivel alto de participación. Bajo el lema “No subastes mi salud”, un grupo de farmacéuticos está intentando
frenar que la subasta de medicamentos, que se inició en Andalucía hace ya
cuatro años, se extienda a todo el país.
Para explicar mejor el por qué de esta acción es necesario hacer una serie de aclaraciones primero. ¿Qué es un subasta de medicamentos? La subasta de medicamentos es una medida para ahorrar en el gasto farmacéutico, llevándose a cabo una selección pública de medicamentos. El objetivo principal de la subasta es comprar a gran escala los medicamentos más prescritos en nuestro sistema nacional de salud, para conseguir reducir el gasto farmacéutico y contribuir a bajar el déficit impuesto. Aquel laboratorio que ofrezca el menor precio, se llevará la concesión del mismo. A priori, cualquier laboratorio farmacéutico puede optar a la subasta. Uno de los principales requisitos que han de cumplir dichos laboratorios es garantizar el abastecimiento continuo del mercado.
Esta
experiencia es relativamente nueva a nivel de compra en farmacia comunitaria.
En el ámbito hospitalario se lleva produciendo desde hace más tiempo, siendo la
compra negociada y respetando los precios de referencia.
Este
modelo de mercado ha sido ampliamente
criticado tanto por los colegios de farmacéuticos como por las entidades de distribución,
por considerar que rompe la unidad de mercado y por poner en riesgo el acceso
al medicamento en condiciones de igualdad por parte de la ciudadanía.
La experiencia llevada a cabo en Andalucía pone de manifiesto que este
modelo no funciona. Existen numerosos laboratorios que prefieren no optar a la
subasta, por considerarla injusta e innecesaria. Esto deja campo abierto a
laboratorios que pueden tener más dificultades para mantener las garantías de
calidad, seguridad y eficacia que deben cumplir los medicamentos puestos en el
mercado, tal y como queda reflejado en el Real Decreto legislativo 1/2015, por
el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Garantías y Uso Racional de
los Medicamentos y Productos Sanitarios.
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Imagen de un medicamento de la subasta del grupo de FB "Anécdotas en la Farmacia" |
Por
poner un ejemplo de la falta de eficacia de las subastas de medicamentos, os
dejo unos datos
reales relativos a la décima subasta de medicamentos en Andalucía, como son:
- Sólo se dispone del 12% de las moléculas adjudicadas a nuevos laboratorios.
- Los almacenes no cuentan con ninguna de las 9 moléculas nuevas.
- Hay registrados un 20% de faltas en las moléculas que repiten proveedor.
- De los más de 500 fármacos ilicitados, hay un 20% de ausencias.
Vistos
estos datos es lógico pensar que el modelo de subasta de medicamentos no es el
más apropiado para los pacientes. De ahí que asociaciones de farmacéuticos,
como es el caso de AFARAN,
lleven mucho tiempo reclamando la nulidad de este tipo de prácticas.
Desde
el grupo de Facebook “Anécdotas en la
farmacia” se está llevando a cabo una campaña de información y
sensibilización al respecto, para que tanto farmacéuticos como pacientes estén
al tanto de este tipo de prácticos que, como decimos, tiene previsto su
extensión al resto del territorio nacional.
Para
llevar a cabo esta campaña, se están recogiendo
firmas en su contra. Esta recogido de firmas se está llevando a cabo tanto
a nivel presencial, mediante la recolecta de firmas en formato físico (pinchad aquí
si queréis descargaros el formato en papel), como la recogida de las mismas en
formato on line (pinchad aquí)
a través de la plataforma Change.org.
Los
pacientes deben tener aseguradas la calidad, seguridad y eficacia de los
tratamientos prescritos por su médico y dispensados por su farmacéutico de
confianza. La salud es un derecho no
sujeto a subasta.
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