lunes, 30 de junio de 2014

Este verano, quiérete mucho

La semana pasada pude leer la siguiente noticia recogida en Jano.es, el portal de referencia de la medicina en lengua española: "Uno de cada tres accidentes infantiles se produce en verano". Un titular bastante llamativo y que nos lleva a reflexionar que algo hacemos mal durante nuestras vacaciones estivales.

Las vacaciones de verano se esperan "como agua de mayo". Todo el año trabajando, anhelando que llegue este momento. Las cogemos con ansias y muchas ganas de disfrutar. Es el momento ideal para relajarnos. Pero, viendo estos titulares, ¿no nos estamos relajando en exceso? Nuestros peques son muy vulnerables. Nos pasamos todo el año escolar pendientes de ellos. Pero al llegar las vacaciones nos encontramos con este tipo de noticias. Mucho me temo que, a no tardar mucho, empezarán a salir noticias en los periódicos de este tipo de noticias con finales no muy felices (mucho cuidado con las piscinas y los más pequeños de la casa).

Un detalle que me ha llamado mucho la atención de la noticia mencionada anteriormente, es el hecho de que un 18% de las familias encuestadas, desconoce a qué teléfono debe llamar en caso de emergencia. Vale que no es un dato muy elevado, pero es que debería ser muchísimo más pequeño. No es un número muy difícil de recordar, digo yo: 112. Es muy importante saber reaccionar frente a un accidente, incluso los más pequeños. 

Lo siguiente que me pregunto, a raíz de esta noticia, es qué puedo hacer yo como farmacéutica al respecto. Los farmacéuticos, como profesionales sanitarios que somos, debemos velar por la salud de nuestros pacientes. No debemos sólo atenderlos cuando ya están enfermos. Debemos prevenir estas enfermedades. Con los accidentes ocurren lo mismo. No nos damos cuenta de la cantidad de personas que pasan cada día por nuestro mostrador y que tienen a su cargo, sobre todo en esta época del año, a los más pequeños de la casa. ¿O no veis todos los días, en la farmacia, abuelitos que vienen con el nieto de la mano? ¿Acaso se nos ocurre preguntar si le han puesto crema para el sol antes de salir de casa? Si vemos que al pobrecito, le han "acribillado" los mosquitos la noche anterior, ¿le preguntamos al abuelito si le ha puesto crema para aliviar el picor, un repelente para que no le piquen más, si ha ventilado bien la habitación por la mañana manteniendo las ventanas cerradas al atardecer? Son pequeños detalles que, nos pueden parecer insignificantes y que estamos hartos de repetir. Pero viendo este tipo de noticias, debemos ser pesados (cansinos, incluso) y seguir haciendo campaña en pro de la salud. 

Antes de seguir, quiero añadir una pequeña nota aclaratoria: "sé que muchos de vosotros hacéis campañas de prevención todos los días, sólo tengo que ver vuestros perfiles de Twitter y vuestras páginas de Facebook para saberlo. Pero en ocasiones, es bueno dar pequeños toques de atención para que los más rezagados no se duerman en los laureles y sigan el camino adecuado. ¿No queremos que se nos reconozca como profesionales sanitarios? Pues hagamos méritos para ello. Nadie va a venir a regalarnos nada".

Los accidentes más comunes que pueden sufrir los niños en verano son:
  • Intoxicaciones alimentarias: debemos recordar que es aconsejable tomar los alimentos recién preparados. En caso de desplazamiento, deben refrigerarse de forma adecuada. Especial cuidado requieren aquellos alimentos que contengan huevo en su composición, ya que las altas temperaturas lo pueden deteriorar. Antes de manipular cualquier alimento, debemos asegurarnos que las manos se han limpiado correctamente. 
  • Insolaciones y golpes de calor: no nos vamos a cansar de repetirlo. No debemos exponernos al sol en las horas centrales del día. Requieren un cuidado especial los ancianos, las mujeres embarazadas, los niños y los bebés. Por supuesto, nunca (repito nunca) debemos dejar a los niños y los bebés dentro de los coches. Pueden sufrir un golpe de calor con consecuencias muy graves para su salud.
  • Deshidratación: en el verano, con el aumento de las temperaturas, se incrementa nuestra sudoración. Perdemos mucho líquido por el sudor, y debemos reponerlo. En verano apetecen bebidas refrescantes, pero no debemos olvidar que lo que mejor quita la sed y lo que es más beneficioso para nuestro organismo, es beber agua. A raíz de este apartado, os dejo una entrada muy buena de mi compañera Mariví, que hizo hace unos días en su blog, sobre pequeños trucos para beber más agua al día
  • Quemaduras solares: y más de lo mismo. El sol es muy bueno, apetece mucho salir a la calle y disfrutar de este tiempo. Pero debemos hacerlo con cabeza. Los niños no nos van a decir: "Mami, ponme crema que el índice UV de hoy está muy alto". Es más, si por ellos fuera, estarían todo el día en remojo, sin comer ni beber, y bien expuestos al sol. Así que, tomar aire, hacer unos cuantos estiramientos y, spray en mano, perseguid a los enanos por toda la piscina hasta que estén bien cubiertos de crema. Repetid esta operación cada dos horas (os recomiendo comer y dormir bien para tener fuerzas para aguantar esta batalla, jejeje).
  • Picaduras: ni que decir tiene que esta época del año es ideal para que nuestros amigos los mosquitos se "pongan las botas". Si se siguen unos pequeños consejos, podemos evitar que nos acribillen. Especial cuidado requieren aquellas personas que puedan ser alérgicas o presenten algún tipo de sensibilidad a las picaduras de los insectos. En este caso, os recomiendo una lectura muy amena sobre las picaduras de los insectos, escrita por mis compañeras de la Farmacia Arapiles
Para ir acabando, sólo me queda decir que no debemos bajar nunca la guardia ni dar nada por sentado. Creemos que las personas saben lo que tienen que hacer. Craso error. Aunque nos llamen pesados, no dejéis de hacer lo que lleváis haciendo todo el año. Dar buenos consejos de salud y bienestar. Esa es nuestra misión: velar por la salud de los demás. Eso es lo que somos: farmacéuticos.