viernes, 8 de noviembre de 2013

Guerra de Titanes

En la mitología griega, los Titanes fueron una raza de poderosos dioses que gobernaron durante la legendaria edad de oro. Siempre se les ha relacionado con luchas de poder y de cambio, que raramente han sido victoriosas para el más débil. Hay que ser muy fuerte y poderoso para ser un titán.   

¿A qué viene esta pequeñísima clase de mitología?, os estaréis preguntando. No, tranquilos, no me he pasado al mundo de la historia (de la que siempre tenemos mucho que aprender). Paso a relatar mi historia, y entenderéis de lo que estoy hablando.

Hace unas semanas me propusieron formar parte de un proyecto súper interesante y ambicioso. Un proyecto con visión de futuro, con ganas de cambiar las reglas. Un proyecto que supondría un antes y un después en el mundo rígido e inamovible de la farmacia. Una pequeña posibilidad de hacer un giro de 180 grados en ciertos aspectos de nuestra profesión. Como os habréis imaginado, la idea me hizo muchísima ilusión. Me empecé a construir castillos en el aire pensando en el amplio abanico de posibilidades que se abría ante mis pies. Las posibilidades eran máxims. Por supuesto, siempre con un pie puesto en la realidad y sabedora de lo corto que sería nuestro camino, ya que en esta vida hay cosas que es mejor no tocar (mejor para quien tiene la sartén por el mango, obviamente). Lo que no me imaginaba era que mi camino iba a ser tan corto.

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¿Dónde está el problema?, os estaréis preguntando. La idea es buena, tienes ganas de hacerla. ¿Por qué no la haces? Simple y llanamente, porque desde hace unos meses, y debido a la crisis que estamos sufriendo, me encuentro en el paro. Nada nuevo bajo el sol. No soy la primera trabajadora que se queda en el paro y, por desgracia, no seré la última. 

El problema es, que al ser una parada (vaya palabra más desafortunada, porque parar, lo que se dice parar, no paro). Repito, al ser una parada, no cuento, no existo, no soy una profesional. Parece que no conozco la profesión y que no sé los cambios que ésta necesita. Y todo ¿por qué? Porqué ahora no ejerzo. Por supuesto esta situación no va a ser para siempre (o eso espero). Pero a día de hoy, mis diez años de trabajo no valen, no existen, no sirven. Parece ser que no conozco el mundo en el que trabajo y, por lo tanto, no puedo representar a mis compañeros, ya que en estos momentos no soy uno de ellos. Sólo vale el hoy y el ahora. El ayer no existe, y el mañana no se sabe. Eso sí, para pagar las cuotas religiosamente, para eso si valgo. Ahí sí soy una más. 
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Como podréis imaginar, la decepción y la rabia que me inundan en estos momentos, son máximas. Luchas por algo que amas, ¿y todo para qué? Todo sigue igual. No avanzamos nada. No aprendemos nada. No cambiamos nada. De alguna manera me tengo que desahogar, y que mejor forma para hacerlo, que en mi terreno. En mi blog. Aquí si cuento, aquí si valgo. Aquí no me podéis decir que no soy nada. Aquí me represento a mí misma, que a fin de cuentas es lo único que me importa. Aquí si soy una profesional, al menos para mí y para los míos. Todo lo demás, no importa.


El rígido e inamovible mundo de la farmacia que pretendo cambiar, no me deja ni dar el primer paso. La lucha contra los elementos es una guerra de titanes. Y yo, no soy un titán. 

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