El
saber no ocupa lugar… Hasta cierto punto. Nadie
nace sabido y hay que formarse para ir avanzando. Pero como todo en esta
vida, hay aspectos que se nos dan mejor que otros. No podemos, ni queremos,
saber de todo. Cuando estudiábamos la carrera, había asignaturas que nos
gustaban más que otras, y nos costaba menos aprenderlas. Una vez acabada la
carrera y llegado el momento de nuestro desarrollo profesional, nuestros gustos
y afinidades nos dirigen hacia un camino o a otro.
En el mundo de los servicios profesionales
ocurre lo mismo.
Uno se forma en base a sus gustos. No hay nada peor que estudiar algo que no te
gusta. Aunque a veces debamos esforzarnos un poco (no sabemos hasta que punto
nos puede gustar o no, si no lo probamos), también debemos ser conscientes de
nuestros propios límites. No hay nada de malo en decir NO a ciertas cosas.
Una
farmacia se debe a sus pacientes. Debe escucharles e identificar sus
necesidades. Y en base a esto, proporcionarle la mejor solución posible. Los
servicios profesionales están orientados a conseguir ese resultado. Sin
embargo, no todas las farmacias pueden
ofrecer los mismos servicios. Bien sea por un tema logístico (falta de
espacio, por ejemplo), por un tema económico (hay servicios que requieren un
cierto desembolso inicial, bien sea en material o en formación), o simplemente
por un tema de afinidad (ese tema no nos gusta y punto). Pero no por ello
debemos dejar de ofertárselo a nuestros pacientes.