Hace un par de semanas pude
asistir un día al Congreso Infarma,
el congreso farmacéutico de referencia en Europa. De Infarma no voy a hablar
mucho porque ya se ha dicho bastante. El éxito ha sido total, tanto de
congresistas como de invitados, así como de todo el equipo organizador. Las
cifras han sido apabullantes. Luego está cómo lo haya aprovechado cada uno.
Voy a hablar de un hecho que fue
todo un referente en este tipo de congresos, y que me va a permitir dirigir
este post a mi objetivo final. Dentro del congreso uno de los eventos que más furor causó fue la
denominada “Tuitkdd”, una reunión de
farmacéuticos (y no farmaceúticos) tuiteros con ganas de conocerse. El evento
fue organizado por la gran @susitravel (su
trabajito le costó, os doy fe) y tenía como finalidad una cosa tan simple, pero
a la vez tan enriquecedora, que no era más que conocernos los unos a los otros.
En realidad, ya nos conocíamos, pero era en el mundo virtual. Y las redes está
bien, pero no hay nada como tomarse un café y tener una charla agradable cara a
cara (o como decimos en el mundo de las redes, “desvirtualizarnos”).
