Esta bucólica escena se
encontraba, no hace demasiados años, en numerosos pueblos de la geografía
española. Era muy frecuente encontrar al farmacéutico del pueblo jugando una
partida de cartas en la taberna junto con el alcalde y el párroco, mientras el
mancebo de turno regentaba la Oficina de Farmacia.
Poco queda en la actualidad de
esa realidad. Hoy en día, las farmacias rurales son muy diferentes de lo que
eran. La crisis ha golpeado con fuerza a un sector herido de gravedad. La
situación económica de muchas farmacias no es buena. Y si a eso le añadimos el hecho de ser una
farmacia rural, donde los recursos son aún más escasos, la situación se vuelve
crítica.
Para conocer la situación actual
de la farmacia rural hay que vivirla desde dentro. Yo puedo contar, por activa
y por pasiva, que la farmacia rural no está pasando por sus mejores momentos.
Pero mis palabras tienen poca fuerza. Por eso quiero dejar por escrito un
testimonio de primera mano en el que se relate cómo están viviendo miles de
farmacéuticos rurales una realidad que, si no se pone remedio pronto, va a
entrar en estado comatoso irreversible.
Aquí traigo el testimonio de
Gloria García Gómez (@farmatornero), farmacéutica titular en el pueblo de Abiego, provincia de
Huesca, con poco más de 200 habitantes. El tono de esta entrevista es de lo más
distendido ya que, no sólo Gloria es un encanto como persona, sino que tengo el
enorme placer de conocerla personalmente, de ahí el tono relajado de la
entrevista. La situación ya es mala de por sí, como para que echemos más leña
al fuego. Pongamos una nota de humor a nuestras vidas.
Antes de mostra la entrevista quiero agradecer a Gloria su amabilidad, su disponibilidad y su plena sinceridad. La verdad se debe contar sin maquillaje, sin máscaras, tal y como es. Sólo sabiendo cómo es la realidad en la que vivimos, podremos mejorarla. De nuevo, muchísimas gracias por todo Gloria. Para mí es un enorme placer contar contigo dentro de mi círculo profesional y personal.
Esta es la entrevista en
cuestión:
Pregunta: ¿Cuántos años llevas trabajando
como farmacéutica? No hace falta que me digas los años exactos, no necesito que
me digas tu edad.
Respuesta: Tengo 38, la verdad que
nunca me avergüenza decirlo, por ahora…Llevo 13 años cómo farmacéutica, también
trabajé antes cómo auxiliar, desde los
21 o 22 más o menos, ya estaba en farmacias, antes de acabar la carrera.
P: ¿Has trabajado siempre en Oficina de Farmacia?
R: Estuve un tiempo en el
laboratorio de Repsol, en análisis de aguas.
P: ¿Has trabajado en Oficina de Farmacia de
Ciudad? ¿Qué diferencias encuentras entre la farmacia rural y la urbana?
R: Trabajé en Barcelona de auxiliar
y farmacéutica sustituta. Hay muchas diferencias, el trabajo, la rutina diaria
no se parece en nada. Lo que yo hacía, y los protocolos que seguía, aquí sería
imposible hacerlo. Y la venta libre, cursos…también.
P:¿Cómo describirías tu farmacia y el pueblo en
el que trabajas?
R: Es un pueblo muy pequeño. En
Huesca, las rurales están en general en pueblos pequeños y llevan unos cuantos
botiquines, porque sería imposible sobrevivir, o poner más farmacias, hay
pueblos de 80, 30 habitantes…y disminuyendo de población.
P: ¿Qué te llevó a ser farmacéutica rural?
R: Busqué muchas farmacias. En
realidad yo no buscaba ser rural, no sabía lo que significaba, no me lo
advirtieron, y fue muy duro para mí. Pero cuándo buscas, tienes que hacer
cuentas te guste o no.
P: ¿Qué es lo más gratificante de la farmacia
rural? No tiene por qué ser una sola cosa, puedes explayarte todo lo que
quieras.
R: Pues cómo
digo fue muy duro. De independencia a estar atada todos los días del año
prácticamente. Lo bueno, lo conocí con el tiempo. La gente mayor, en general,
aprecia que estemos aquí. Muchas veces me llaman a mí antes que al médico, soy
el elemento estable de la zona, aunque tenemos médicos maravillosos.
Nos
miman, nos protegen muchas veces, tienen mucha paciencia con nosotros (faltas
de laboratorio, stock limitado y esperar hasta la tarde…)
Incluso
los más bordes, me llaman desde el hospital, porque prefieren dejarme el
beneficio a mí, eso me emociona.
Los
conozco por el nombre, sé lo que toman, mejor incluso que el médico. Sé
historia familiar, por qué no toman algo o sí…
En general el trato y la forma
de trabajo con los médicos es genial. Si tengo dudas, si la medicación está
mal, si no tienen algo bien en la electrónica…todo eso lo veo yo antes, y es
más fácil avisar y arreglar las cosas.
P: ¿Y lo peor?
R: Estoy de
guardia todas las semanas del año, y bueno, te adaptas, pero los fines de
semana que no tengo guardia, que son pocos, no me dejan descansar, aunque me
vaya a Reus. No lo entienden o les cuesta a la mayoría, porque saben que si no
estoy, tienen que ir a Barbastro.
El stock
es prácticamente el indispensable, no llego a más. He tenido que prescindir de
la ayuda, y me paso todo el día entre coche y farmacia, lo que quita tiempo
para papeles, estudiar. No he tenido vacaciones reales en 10 años. Me escapé
unas dos semanas hace tiempo, y lo pagó mi familia. No puedo viajar, tengo a mi
familia lejos y puedo escaparme poco, pasa igual que los amigos. Si hacen
cursos, con mi horario y botiquines, imposible ir, si me he escapado alguna
vez, cuándo vuelvo ya hay problemas.
Pero ya
digo, personalmente te adaptas, y la vida es muy buena, y más si tienes niños
pequeños, es decir, lo demás de antes ya no pesa, y sinceramente, yo ahora no
me iría, me gusta estar aquí.
Profesionalmente,
vivir con pérdidas constantes, ayuda de la pareja, familia…desilusiona mucho.
No me puedo permitir hacer ni spd, porque cuestan un dinero que no puedo perder
ahora, y aquí nadie pagaría por los servicios, lo he tanteado.
Stock casi nulo, o respirar por
pensar cada mes si podré pagar la hipoteca, mayoristas, gastos, coche… Es
inhumano. Porque estar aquí 24 horas para mí, ahora, no es el problema. Es que
no vale la pena, porque no ves frutos.
P: La crisis nos está golpeando con fuerza y la
farmacia lo está pasando realmente mal. ¿Crees que la situación de los rurales
es aún peor?
R: Lo creo y
lo sé. Bueno, añade farmacias pequeñas que no tengan venta libre. Un medicamento,
que es en lo que estaba centrado las farmacias, y en lo que para mí debería
seguir centrado, no puede valer menos que un café. No digo que tengan que ser
carísimos, pero sí que den valor a un producto, que salva o mejora vidas, y por
lo que estudié esta carrera.
No
podemos estar un solo mes sin cobrar, porque tenemos que pedir ayuda, ten en
cuenta que nuestra facturación es prácticamente seguridad social. No puedes
tener mucha venta libre, porque primero, no puedes competir con grandes
farmacias y superficies, y porque la venta libre en pueblos es rara de por sí.
No puedes poner servicios a no
ser que te puedas permitir perder dinero, porque sólo el servicio ya es una
inversión.
P: ¿Cómo crees que se podría mejorar vuestra
situación?
R: Para comenzar, el real decreto
de agosto del 2010, eliminarlo, al menos a rurales, que somos las que
dependemos prácticamente del seguro. No te deberían penalizar por algo que tú
no prescribes. Después conseguir que acabe la masacre de precios, no puede
seguir así, porque no seremos sólo nosotros, digo yo que la industria no podrá
soportar el peso de tanta pérdida y reales decretos. Y que los retrasos en
pagos sean ilegales para rurales. Siento decirlo así, pero si tan importantes
somos para el modelo, que al menos alguien de la cara por nosotros. En Aragón
lo ofrecieron (el mismo gobierno) y se
negaron a aceptarlo. Fue muy doloroso para muchos.
P: Por último, ¿te gustaría mandar algún mensaje
al resto de compañeros y/o a la sociedad en general?
R: Mi único
mensaje es el que llevamos enviando todos los rurales desde hace mucho tiempo,
ya no podemos más. Si el apoyo sólo es de palabra, al final habrá muchos
rurales, sé que los hay ahora, que en el momento de liberalizar, apoyarán a
quién lo intente ( y no creas, que a mí también me entran ganas). No es justo,
no se puede decir que somos la base, y cuándo cierra una decir…pues pondrán un
botiquín y listo…pues que no hubiera escogido esa farmacia…Y más cosas que he
oído en primera persona, que dejan claro lo que verdaderamente importamos.
Sólo
somos una excusa, y una muy mala. Lo de Aragón fue…no encuentro palabras para
describirlo. Hubiera sido la oportunidad de demostrar que nuestros compañeros
se preocupan de nuestra situación. Y cuándo pienso en Cataluña o Valencia…se me
encoge el corazón.
No me
parece que las ayudas que dan ahora, y que muchos compañeros sé que necesitan,
sean la solución, aunque me alegraré cuándo las cobren.
El problema es que soy realista.
No hay dinero para nada. No pararán las bajadas de precios, no pagaran servicios
a no ser que seas urbana e interese a mutuas cómo en Cataluña, y siempre
saldremos perdiendo.
Dejo estas palabras para la reflexión de todos y cada uno de nosotros. Gracias por estar ahí.
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Imagen de Abiego |